Para los afectados que han recibido una carta de advertencia de su empleador, surge rápidamente la pregunta "¿Y ahora qué?". En general, un apercibimiento se emite para llamar la atención de un empleado sobre una mala conducta o un incumplimiento de las obligaciones de su contrato de trabajo. Por ejemplo, los retrasos reiterados, los robos en el lugar de trabajo, los insultos a compañeros o superiores o la manipulación del registro del tiempo de trabajo pueden ser motivo de amonestación.
Hay que tener en cuenta algunas cosas a la hora de emitir una amonestación. Por ejemplo, el motivo de la amonestación debe exponerse claramente para que el empresario tenga la oportunidad de modificar la conducta infractora una vez emitida la amonestación.
Una advertencia es arriesgada para el trabajador en el sentido de que puede repercutir en la protección contra el despido: las advertencias reiteradas pueden dar lugar al despido. La amonestación se documenta y se anota en el expediente personal.
Si ha recibido una amonestación y considera que es ineficaz porque la conducta acusada no constituye un incumplimiento del deber o puede demostrar que la supuesta conducta no se produjo, puede solicitar que se elimine la amonestación de su expediente personal. Por lo tanto, es aconsejable buscar asesoramiento jurídico tras recibir una carta de advertencia.
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