Una empresa puede tener ya una duración determinada en los estatutos, lo que significa que su extinción está prevista al cabo de cierto tiempo. Además, el cierre puede ser necesario debido a dificultades económicas. Normalmente, en Turquía una empresa se disuelve por resolución de los accionistas, la apertura de un procedimiento de insolvencia, el incumplimiento del objeto social de la empresa, una fusión con otra empresa o la correspondiente sentencia judicial.
Una vez disuelta la sociedad, la liquidación corre a cargo de liquidadores nombrados por los estatutos o por resolución de la junta de accionistas. Tras la liquidación, la empresa se elimina del registro mercantil.
Le asesoramos como abogados turcos en todos los aspectos del Derecho de sociedades turco, desde la constitución de la sociedad hasta la liquidación.