Los testadores suelen estar motivados por el deseo de dejar un legado a sus allegados. A diferencia de una herencia, un legado no tiene por objeto transferir "toda" la herencia, sino elementos individuales. En el testamento se establecen los correspondientes legados, que prevén la asignación de determinados objetos como joyas, muebles o automóviles, por ejemplo. En concreto, esto significa que, tras el fallecimiento del testador, se asignan determinados bienes (o dinero) a determinadas personas, pero éstas no reciben ninguna otra parte de la herencia. Esto distingue a los legatarios de los herederos, que reciben una parte de todo el patrimonio por el importe de su cuota hereditaria.
A cambio de la herencia, el legado debe reclamarse a los herederos legítimos. Si el testador no ha definido cuándo debe entregarse el legado, el heredero tiene margen de maniobra para determinar cuándo entregarlo. Además, cuando se formulan los legados, a menudo no se tiene en cuenta que el valor del legado puede verse reducido por el heredero en caso de sucesión si aún deben cumplirse las reclamaciones de porciones obligatorias contra los herederos.
En los testamentos pueden establecerse las disposiciones correspondientes, pero si los testadores lo llevan a la práctica "por iniciativa propia", la sucesión a menudo no se desarrolla conforme a los deseos originales del testador. La experiencia demuestra que el asesoramiento jurídico es indispensable a la hora de redactar un testamento o un legado para estar seguro de que la herencia se repartirá conforme a sus propios deseos incluso después de su fallecimiento.
Nuestros abogados especializados en derecho de sucesiones en Núremberg le informarán sobre cómo redactar un legado y le explicarán las normas legales y los requisitos formales que deben observarse.